DÍA 5 · SEMANA DEL DUELO · EL CUERPO TAMBIÉN VIVE EL DUELO

Davinia Chulio

El duelo también se vive en el cuerpo

Cuando hablamos de duelo solemos hablar de emociones.

De tristeza.
De rabia.
De culpa.
De añoranza.

De esa sensación de vacío que puede aparecer después de perder a alguien.

Pero hay una parte del duelo de la que hablamos mucho menos:

el duelo también se vive en el cuerpo.

 

Una pérdida no se queda únicamente en lo que pensamos o sentimos. Nuestro cuerpo también atraviesa ese proceso y puede manifestarlo de muchas maneras.

 

¿Cómo puede sentirse el duelo en el cuerpo?

Después de una pérdida pueden aparecer cambios físicos y sensaciones que quizá no relacionamos inmediatamente con el duelo.

Por ejemplo:

  • agotamiento o falta de energía;
  • tensión corporal;
  • alteraciones del sueño;
  • cambios en el apetito;
  • dificultad para concentrarse;
  • sensación de pesadez;
  • necesidad de descansar más;
  • o simplemente sentir que realizar las tareas habituales requiere muchísimo más esfuerzo.

Cada persona vive el duelo de una manera diferente y no todas experimentarán las mismas sensaciones.

Pero comprender que el cuerpo también puede verse afectado durante un proceso de duelo nos permite mirarnos con algo más de respeto y dejar de exigirnos funcionar exactamente igual que antes.

 

Tu cuerpo también estaba allí

Tu cuerpo recibió la noticia contigo.

Ha llorado contigo.

Ha pasado noches sin dormir.

Ha sostenido conversaciones difíciles, despedidas, trámites, trabajo, familia y responsabilidades.

Y, muchas veces, después de todo eso seguimos pidiéndole que funcione como si nada hubiera ocurrido.

Seguimos intentando mantener el mismo ritmo.

Las mismas obligaciones.

La misma productividad.

La misma energía.

 

Pero atravesar una pérdida puede ser profundamente exigente.

Por eso, cuidar el cuerpo durante el duelo no es algo superficial.

Tampoco significa intentar escapar del dolor.

Significa ofrecer recursos y cuidados al organismo que está atravesando contigo todo este proceso.

 

Cuidar el cuerpo también forma parte del duelo

Cuidarte no tiene que convertirse en una nueva lista de obligaciones.

No necesitas hacer todo perfectamente.

A veces el autocuidado durante el duelo puede comenzar con cosas muy pequeñas:

Dormir cuando sea posible.

Alimentarte.

Beber agua.

Salir un momento al exterior.

Respirar conscientemente.

Descansar.

Mover el cuerpo de una manera respetuosa.

Puede parecer poco.

Pero cuando estamos atravesando momentos de gran desgaste emocional, atender las necesidades básicas del cuerpo también es una manera de sostenernos.

 

Movimiento y duelo: no se trata de obligarte a hacer ejercicio

Cuando hablo de movimiento durante el duelo no estoy diciendo que tengas que salir a correr, entrenar o empezar una rutina deportiva.

El movimiento no debería convertirse en otra exigencia.

Quizá hoy sean diez minutos caminando.

Otro día puede ser simplemente levantarte, abrir una ventana y estirar suavemente el cuerpo.

Puede ser salir al exterior.

Respirar.

Caminar acompañada.

Y habrá días en los que quizá tu cuerpo te pida exactamente lo contrario:

parar y descansar.

Escucharlo también es cuidarlo.

El movimiento no borra la ausencia.

No elimina el dolor.

No hace desaparecer el duelo.

Pero puede convertirse en una forma de sostenerte mientras aprendes a vivir con esa ausencia.

 

Cuerpo y mente no atraviesan el duelo por separado

A veces intentamos recuperarnos emocionalmente mientras ignoramos completamente cómo estamos físicamente.

Seguimos adelante.

Nos exigimos.

Cuidamos a otras personas.

Intentamos comprender todo lo ocurrido.

Pero cuerpo y mente forman parte de la misma persona que está atravesando la pérdida.

 

Por eso hay una idea que quiero dejarte hoy:

No podemos pedirle a una mente agotada que se reconstruya ignorando al cuerpo que la sostiene.

Cuidar el cuerpo no solucionará el duelo.

Pero puede proporcionarnos una base desde la que seguir transitándolo.

 

Una pregunta para hoy: ¿cómo está tu cuerpo?

Cuando alguien está atravesando una pérdida solemos preguntarle:

“¿Cómo estás?”

Hoy quiero proponerte añadir otra pregunta:

¿Cómo está tu cuerpo?

Detente unos segundos.

Sin intentar cambiar nada.

Observa.

¿Hay tensión?

¿Cansancio?

¿Necesitas comer?

¿Beber?

¿Dormir?

¿Moverte?

¿Salir al exterior?

¿Necesitas simplemente parar?

Y después hazte una última pregunta:

¿Qué necesita mi cuerpo de mí ahora mismo?

No lo que debería necesitar.

No lo que hacías antes.

No lo que otras personas consideran que deberías estar haciendo.

 

Lo que necesita hoy.

🤍 Este artículo forma parte de la Semana del Duelo, una serie en la que profundizamos en diferentes aspectos del duelo y compartimos herramientas sencillas que pueden ayudarnos a comprender y transitar mejor una pérdida.

Si estás atravesando un duelo y necesitas un espacio en el que poder hablar, comprender lo que estás viviendo y sentirte acompañada, puedes conocer mis opciones de acompañamiento individual en duelo.

Y si conoces a alguien que está atravesando una pérdida, puedes compartirle este artículo.

Quizá hoy no necesite que le recuerden que tiene que seguir adelante.

Quizá simplemente necesite recordar que también tiene derecho a cuidarse mientras atraviesa el dolor.

Artículos relacionados

Educar en el duelo es enseñar a vivir con lo que duele, acompañando la vida incluso en la ausencia.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Aquí tienes toda la información sobre nuestro Aviso Legal, y Política de Privacidad y Política de cookies.